Galicia cuenta con numerosos monasterios que asombran por su grandiosidad. Normalmente se encuentran enclavados en magníficos parajes naturales. La mayoría tuvieron su origen durante el siglo VII pero se han ido transformando arquitectónicamente. Tenemos joyas del románico, del renacimiento y del barroco.
La Ribeira Sacra nos regala uno de los paisajes más impresionantes de Galicia. A lo largo de los cañones del río Sil se encaraman algunos de los monasterios más antiguos que comparten escena con los viñedos que producen uno de los vinos más ricos.
Hay muchas iglesias por todo el territorio gallego, quizás reflejo del gran esfuerzo cristianizador que hicieron para desbancar las prácticas paganas. En muchos casos no lograron erradicarlas del todo por lo cual lo pagano y lo cristiano en Galicia se mezclan con naturalidad. El arte románico y el barroco nos han dejado excelentes muestras por todo el país.
Tenemos cinco catedrales en Galicia. Sin duda, la más conocida es la de Santiago de Compostela, meta de peregrinos que llegan a visitar la tumba del apóstol legendario desde la temprana edad media. Algunos prefieren pensar que no es el apóstol Santiago sino Prisciliano, un asceta y obispo del siglo IV, impulsor de una filosofía herética que estaba más cercana a las creencias castrexas por lo cual tenía muchos seguidores en nuestra tierra. Fue asesinado por hereje y se dice que sus discípulos lo trajeron de vuelta a Galicia. El paralelismo con la leyenda del Apóstol es evidente.
La verdad posiblemente no se sabrá nunca pero ésta es otra prueba de la débil frontera entre lo pagano y lo cristiano.